En El Molar, a tan solo 25 minutos de la ciudad, Carlos Reina ha dado vida a un proyecto que va mucho más allá del vino: recuperar la memoria de la tierra. Desde 2016, Carlos ha rescatado viñedos olvidados de más de 50 años, devolviéndoles su esencia a través de una viticultura respetuosa, ecológica y profundamente artesanal. Cada vendimia es manual, cada botella refleja el carácter auténtico de la Sierra Norte de Madrid. En 2017, este compromiso tomó forma en la recuperación de una antigua cooperativa local, hoy convertida en Bodega Tinta Castiza: un espacio donde tradición y sensibilidad contemporánea conviven para crear vinos honestos, reconocidos por la crítica y premiados internacionalmente. Pero Tinta Castiza es, sobre todo, un lugar para parar, respirar y reconectar. Rodeado de viñedos y naturaleza, Carlos abre las puertas de su finca a quienes buscan una experiencia auténtica: dormir entre cepas, descubrir el origen del vino y formar parte, aunque sea por unos días, de un proyecto con alma. Aquí no solo vienes a quedarte. Vienes a sentir la tierra.