Cuatro generaciones de viticultores y elaboradores respaldan este proyecto vitivinícola, donde la tradición y el conocimiento acumulado durante más de un siglo se convierten en una experiencia única para el visitante. El alma de la bodega es la uva Garnacha, procedente de cepas plantadas a principios del siglo XX, que hoy ofrecen un enorme potencial y dan lugar a vinos con identidad propia. Junto a ella, variedades como Tempranillo y Cabernet Sauvignon completan una propuesta que refleja el carácter del viñedo y el cuidado en cada proceso. Desde 1886, la familia ha estado ligada a la elaboración de vino en la Comunidad de Madrid, formando parte activa del desarrollo de la D.O. Vinos de Madrid y contribuyendo a posicionarla como una región de vinos de calidad. Fieles a la tradición, han sabido incorporar la innovación tecnológica para mejorar sus procesos sin perder la esencia artesanal. Hoy, la cuarta generación lidera el proyecto, apostando por vinos de autor de alta expresión y abriendo las puertas de la bodega para compartir su historia, su pasión y su forma de entender el vino.