En Candeleda, a los pies de la Sierra de Gredos, nace Pimentón Don Pablo, un proyecto que mantiene viva una tradición que se remonta al siglo XVII. Aquí, el tiempo, la tierra y el conocimiento transmitido de generación en generación dan forma a un producto único. Su elaboración sigue un proceso completamente artesanal, donde los pimientos se secan lentamente durante días y noches en sequeros de piedra centenarios, utilizando humo de leña de roble y encina. Este método tradicional aporta al pimentón su característico aroma ahumado, su color natural y un sabor intenso, sin necesidad de aditivos. Cada detalle cuenta: desde el cultivo hasta el despezonado manual, todo se realiza con el máximo cuidado para garantizar un producto puro, fiel a su origen y profundamente ligado al territorio. Pimentón Don Pablo no es solo un ingrediente, es la expresión de una forma de hacer las cosas con calma, respeto y autenticidad. Una invitación a descubrir el valor de lo artesanal y a conectar con la esencia de la tradición rural.
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